D. Abilio, era un hombre apuesto y servicial. Llegó procedente de una gran estación, por lo que la nuestra, al parecer, se le quedó pequeña. Pasó por numerosos servicios, taquillas, donde formaba largas colas (claro que según él, para colas, las de la gran terminal de donde procedía), secretaría, archivo, etc.., hasta que por fin, se dió con su puesto ideal; Oficina de Atención al Viajero. Allí, solía sacar pecho y trasero, y meter barriga, como en el ejército. Gustaba de hacerse pasar por Jefe de dicho servicio, y no haremos más comentarios sobre él, que los de sus propias anécdotas, que servirán al lector para ir haciéndose una idea.
Se acercan 3 marroquíes, y en perfecto castellano le preguntan:
-¿A que hora sale el próximo tren a Valencia?
- ¡Valencia! primer tren doce (mientras hacia el gesto con las manos del número doce) pero ojo, llevar “suplemen”. (al tiempo que con el puño derecho, golpeaba la mano izquierda)
- Tío que son moros, no indios.
- Pero ha que me han “entendio”
Todos los trenes regulares disponen de un número asignado. Aquellos trenes que circulan de manera excepcional, que son conocidos como especiales, se les asigna dos letras (que corresponden con las iniciales de la estación de origen) seguido de tres letras. Hoy en día se incluye en el sistema informático para general conocimiento. Antiguamente se mandaba un telefonema o un teletipo a las estaciones por las que iba a pasar. Pues bien a finales de los ochenta, estando en construcción la linea AVE Madrid – Sevilla, mandó un teletipo a toda España, con el anuncio de circulación de un tren de mercancías, donde se anunciaba además la composición del mismo, con la siguiente numeración: AVE 403 (en lugar de AB403).
Recién asignado puesto en el archivo, diligente e ilusionado, se dispuso a realizar peticiones de material. Empezó a hacer recuento de modelos, de todos los que había, sin recabar en los que estaban en vigor ni en aquellos que ya no se utilizaban, bien por falta de uso, bien por haber sido retirados oficialmente a través de alguna circular. Escribió y escribió, y no paró de escribir; “1.000 del modelo 1051, 1000 del md. 1021, 1.000 del md. 321, ...”.
Al cabo de unos meses, llegó a la estación un vagón completo, lleno de modelos, de toda clase y color, ante el asombro generalizado de toda la estación, el enfado considerable de la Jefatura, y alguna que otra risa de los compañeros. D. Abilio, había realizado la petición, utilizando su perspicacia, por unidades, cuando se hacían por cajas. Al encargado del almacén general de Madrid, esta petición debió de venirle de perlas, pues le valió, sin lugar a dudas, para hacer limpieza de material.
Hubo un época en la cuál, en las estaciones se hacían promociones. Generalmente según el importe de la compra, se obsequiaba a los clientes con un pequeño detalle.
Un día, tras adquirir sus billetes un señor, el personal de venta, le entrega el vale y le comunica que en la Oficina de Atención al Viajero, le darán un premio.
El hombre muestra su vale y le dice a D. Abilio: “Tome, ¿con esto que dan?
- Un pony
- ¿Un pony?
- Si, un pony de esos que se ponen en la solapa.
NOTA.- Acabo de crear un enlace a FOTOS ANTIGUAS DE ALBACETE, por problemas de espacio en el blog, y de momento no tengo pensado migrar a otro sitio, me iré llevando galerías de fotografías a Flickr, donde a través de sus correspondientes enlaces las podréis ver.








