Ver artículo  Trailer sobre la Construcción de la Linea AVE Madrid - Sevilla (1991), Encabezado por un pequeños fragmento de Sefarad
Los trenes de ahora, que no nos obligan a sentarnos frente a desconocidos, no favorecen los relatos de
viajes. Fantasmas callados, con los auriculares tapándose los oídos, con los ojos fijos en el vídeo de una
película americana. Se escuchaban más historias en los antiguos departamentos de segunda, que tenían
algo como de salas de espera obligatorias o comedores de familia pobre. Durante mi primer viaje a
Madrid, mientras me adormilaba contra el duro respaldo de plástico azul, yo oía a mi abuelo Manuel y a
otro pasajero contarse en la oscuridad viajes en tren durante los inviernos de la guerra. […]
Todo era tan raro esa noche, la del primer viaje, raro y mágico, como si al subir al tren –incluso antes, al
llegar, a la estación- yo hubiera abandonado el espacio cotidiano de la realidad y hubiera ingresado en
otro reino muy semejante al de las películas o al de los libros, el reino insomne de los viajeros. […]
Acabo de acordarme de que era una noche de junio. Estaba sentado en un banco del andén, entre mi
abuelo y mi abuela, y un tren que todavía no era el nuestro llegó a la estación y se detuvo con un lento
chirrido de frenos. Tenía en la oscuridad una envergadura de gran animal mitológico, y el faro redondo de
la locomotora me había recordado al acercarse el submarino del capitán Nemo.

Sefarad,  (Antonio Muñoz Molina, 2001)



Ver artículo  El siglo XIX, de Pérez Galdós. Acompañado del Video, Atocha, 100 años después (1992)

¡A mí, que vivo en este siglo XIX, el siglo del vapor, del teléfono eléctrico y de la imprenta! ¡Esa palanca!...  de las libertades públicas y particulares, en este siglo del progreso.  ¡Esa corriente!... en este siglo en que la ilustración nos ha emancipado de todo el fanatismo de la antigüedad.

 [...]

EL siglo XIX ha dicho:"No quiero conventos Ni seminarios, sino tratados de comercio. No quiero ermitaños, sino grandes economistas. No quiero sermones, sino ferrocarriles de vías estrecha. No quiero santos padres, sino abonos químicos.


( Nazarín,  Benito Pérez Galdós, 1895)


       Trailer del video Atocha, 100 años después (1992)
Ver artículo  Video sobre la variante de Pajares (con versos de José Zorrilla)

   Hoy el vapor, del hombre más raquítico

pone en las manos del titán la fuerza,

y horada el monte y los abismos salva,

y atrás los ríos, si le estorban, echa.

.............................

 
¿Por qué ya no la cruzan sobre el lomo

de esa doble serpiente de madera

y hierro que perfora las montañas,

que en tajos y vorágines se cuelga

sobre puentes sin fin y viaductos,

que cual las patas de araña tiemblan,

los estruendosos trenes que derraman

por do van el progreso y la riqueza?

José Zorrilla

Gnomos y mujeres, 1886


Ver artículo  Por tierras de España y Portugal (Miguel de Unamuno, 1911)

¿No os ha ocurrido alguna vez, yendo en un tren, poneros a recitar la numeración, para ir haciendo tiempo, o a contar los postes del telégrafo según van pasando? Otros hay que en casos tales rezan el rosario. Cuando me hube acomodado en mi vagón, y mientras el tren esperaba a salir, volví a mirar Guarda, encaramada en su montaña; esa Guarda que tantas veces atrajo mis miradas. Ahora sé ya cómo es por dentro. ¿Lo sé de veras?

Siempre me han atraído esos lugares y villas que desfilan a nuestros ojos según va el tren ganado tierra, campos adelante. Son los más de ellos pueblos sin historia, donde a nadie conocemos. Yo no sé si en mí, como en casi todos los hombres, duerme el nómada, el peregrino andariego y errante, y despierta de cuando en cuando. ¡Ver pueblos!, ¡ver nuevos pueblos, ver los más posible!

 

(Miguel de Unamuno, Por tierras de Portugal y de España, 1911)

Ver artículo  ALBACETE, SIEMPRE (AZORIN) (Repito su publicación en el 40 Aniversario de la Actual Estación de Albacete, a 2 meses de su derribo)

27 de Noviembre del 2007, 40 y último Aniversario de la actual Estación de trenes de Albacete.

A partir de Enero, y durante aproximadamente 3 años, los servicios al público, se realizarán en una estación provisional, mientras duran las obras de la Nueva Estación Vialia Albacete.



¿Nos detenemos en Albacete? Albacete es hoy una activísima y muy culta ciudad industrial. Durante los últimos treinta años, la utilización de saltos de agua ha transformado su vida entera. Si la viéramos de noche, nos ofuscaría la profusión esplendente, maravillosa, inusitada, de su iluminación eléctrica. En la estación de Albacete, diez, doce, veinte vendedores de cuchillos y navajas. Estas navajitas son ahora lo mismo que en 1860. No han variado; la cuchillería extranjera no las ha hecho variar. Y tal vez esta anacronicidad sea su encanto... Al pasar el tren quisiéramos detenernos en esta casa de labor, con anchuroso patio, que contemplamos durante unos segundos. Añoramos, sin haber estado en ellas, sus vastas salas, sus graneros, su bodega, su silencio y su reposo profundo. Aquí podríamos leer unas páginas de Cervantes. En la llanura, ante nosotros, nada; horizontes dilatadísimos, diáfamos. El tren corre vertiginoso, no podemos detenernos. La tarde avanza.




JOSE MARTINEZ RUIZ “AZORÍN”


ALBACETE, SIEMPRE”



    A continuación les invito a visionar un video del Sr. Cerezo, bailando en la Inauguración de la Estación de Autobuses de Pamplona. Desde este blog , este señor será propuesto para que sea invitado en la inauguración de la Estación provisional de trenes de Albacete, que tendrá lugar en Enero del próximo año.

Ver artículo  Versos Humanos (Gerardo Diego, Premio Nacional de Literatura, 1925)


D

isimulada y frágil como un nido

eres desde la paz de tus andenes,

libre de humo y carbón, limpia de ruido,

la estación de los sueños y los trenes.

Emigran y regresan por tus vías

vagones con aperos de labranza,

locomotoras de olvidados días,

dulces viajeras rumbo a la esperanza.

Tú a todos muda y casta los acoges,

los despides, sensible al desconsuelo,

y grabas en su alma -íntimos bojes

la sonrisa, la lágrima, el pañuelo.

Por ti se va, no a la ciudad doliente,

sino al largo, torcido laberinto

del mundo. Soledades del ausente

vendrán luego a morir en tu recinto.

Viajeros del amor y la fortuna

de ti hicieron la llave de sus sueños.

Crujió la cerradura. En parte alguna

vieron cuajar los sueños halagüeños.

No, tren mansueto de orden e ironía

que vas rezando el hilo del trayecto.

Tú eres cauce ejemplar de la poesía,

motivo a la presión del intelecto.

……………………………….

Momento que el zagal comtempla absorto

desde el arroyo, la cabeza alzada;

el verde de hojalata del tren corto,

puente violeta y piedra sonrosada.

Estación de la paz. Viajes beatos

de luminosa, inmarcesible estela.

En mi álbum de paisajes y retratos

los vuestros guardo en múltiple acuarela.

(Gerardo Diego, Versos humanos, 1925)


L'Arrivée d'un train á La Ciotat (Lumière, 1895)



Ver artículo  La Hermana de San Sulpicio, (Armando Palacio Valdés, 1889)

   

        En las estaciones próximas, Brenes, Tocina y Empalme, observaba cierta animación, que no podía achacarse al número, harto exiguo, de viajeros. Algunas muchachas de ojos negros, con claveles rojos en el pelo, de pie sobre el andén, sonreían a los que nos asomábamos a las ventanillas. Todas las casetas de guardas tenían ya en sus ventanas macetas con flores. Hasta las guardesas, viejas y pobremente vestidas, que, con la bandera recogida daban paso al tren, ostentaban entre sus cabellos grises algún clavel o alelí.

(Palacio Valdés, Armando, La hermana San Sulpicio, 1889)


LA LOCOMOTORA DE VAPOR TVE

Documental emitido por TVE en 1998 con motivo del 150 Aniversario del Ferrocarril en España
Ver artículo  Diario de Barcelona (domingo 29 de Octubre de 1848)




Ha tenido lugar en el dia de ayer el fausto suceso que anunciábamos. Queda ya solemnemente inaugurado el primer ferro-carril de España, y Barcelona y Mataró ya no son mas que una sola población. Ambas ciudades han estrechado el círculo de relaciones que las unían, y sujetas por una línea de hierro quedan desde hoy hermanadas como dos buenas amigas para formar una liga de recíprocos intereses en provecho propio y en provecho común.

En muy pocas, tal vez en ninguna ocasión hemos asistido á un espectáculo tan sorprendente como nuevo, tan grandioso como interesante. […]

Una parte muy considerable del vecindario de Barcelona y de los pueblos inmediatos que ansiaba el momento de presenciar la inauguracion del ferro-carril, ocupaba ya anticipadamente á la hora prefijada para la bendición, todas las avenidas de la estacion de Barcelona, ó se establecia en la parte exterior de la puerta de D. Carlos. […]

Entrase al paradero de la estacion por la puerta del centro de un edificio de bella aunque modesta apariencia. Despues de la primera pieza, que es la que sirve de entrada, se hallan los salones de descanso; uno de ellos que está destinado para los pasajeros que van en los coches de primera clase, es muy espacioso y está adornado con sencilla elegancia. Inmediato á este salon se halla una pieza destinada para tocador de señoras.- Las puertas de los salones de descanso comunican á una especie de terraplen desde los cuales se sube a los carruages.
[…]
Cuatro son las locomotoras que la empresa tiene á su disposicion, las cuales tienen por nombres Catalunña, Barcelona, Besós y Mataró.
[…]
Animada, fascinadora es la sensacion que se experimenta cuando el tren arrancando pausada y majestuosamente de la estación de partida, emprende en breves minutos una marcha progresivamente acelerada, y aquella inmensa mole de carruages se empieza á mover con asombrosa rapidez.- Era de ver ayer, cuando al estrépito de los vivas y de los entusiastas aplausos el convoy conductor de ilustre y respetable comitiva atravesaba radiante de júbilo por entre las compactas masas de millares de espectadores.
[…]
Grave, grandiosa é imponente es la impresión que se experimenta cuando se ve por primera vez en la vida la rapidísima marcha de un tren de viaje sobre la superficie plana de un ferro-carril.- Cuando se contempla á esa especie de población ambulante, atravesar, como flecha despedida de un arco, tan estenso espacio en  tan limitado tiempo, late el interior del pecho al sentimiento de un pasmo indefinible que embarga el entendimiento. […] Cuando el tren recorre el ferro-carril, huyen espantados los caballos, los bueyes, los rebaños que transitan en los caminos y campos vecinos, como para dar un testimonio de la debilidad de sus fuerzas ante el humano poderío. Las aves huyen tambien, pero el dominio aéreo que ellas recorren, el hombre ha probado inútilmente hasta el dia atravesarlo con direccion determinada, y con completa seguridad. ¿Quién puede asegurar si multiplicando esfuerzos no lo conseguirá algun dia?

 

(Diario de Barcelona, de avisos y noticias, domingo 29 de octubre de 1848)




Ver artículo  Don Camilo ..... que estás en los cielos ( de mi amigo y tocayo José García)

Probablemente sería un día frío, allá por el año 1919, el excarcelado Pascual Duarte bajaba tan contento por el cerro de Chinchilla en dirección a la estación de ferrocarril; acababa de ser puesto en libertad y recibir los buenos consejos de D. Conrado, el director del penal, tras pasarse tres años a la sombra porque un mal día se le calentó la sangre y mandó al “Estirao” al otro barrio.

Volvía con la natural alegría a su Torremegía, en tierras de Extremadura, a donde llegó después de un viaje ¡de tres día y medio! en tren. No podía imaginar entonces que, tres años y medio después, volvería a subir la cuesta hacia el mismo penal, y esta vez acompañado de la Guardia Civil. El Diablo, el destino y su mala sangre que se revolvía en su pecho como un nido de alacranes le llevaron a cometer la fechoría de matar a su madre.

El tiempo y sus aires, que casi todo lo barren, se han llevado a los protagonistas: a Pascual lo quitaron de en medio la Justicia y el garrote vil, allá por el año 37; a D. Camilo; que elevó el manuscrito del ajusticiado a las letras de molde y a la inmortalidad, se lo ha llevado una mala neumonía, a pesar de que, como él mismo decía: morirse es, a veces, mas difícil de lo que uno se imagina.

Algo nos queda de aquello: quedan el penal y la estación, testigos mudos que, los nuevos tiempos y la tecnología, han convertido en castillo al primero y abandonado al otro; nos queda también la gran novela La familia de Pascual Duarte y con ella la extraordinaria obra literaria de D. Camilo J. Cela; en nuestra memoria, el recuerdo de un gran genio de las letras. Premio Nobel, Académico y.. sobre  todo, un gran hombre.

  

                                    

                                                           José García.   19- Enero- 2002



* El que fuera hijo de ferroviario, también perteneció al Consejo de Administración de Renfe.



 

 

 

Ver artículo  "Viajes de Fray Gerundio por Francia, Belgica, Holanda y orilla del Rhin" Modesto Lafuente, 1843

        Estos carruajes se dividen en tres clases, más o menos cómodos, y de más o menos precios á saber: diligencias ó berlinas, de cabida de unos 26 ó 28 asientos, bien mullidos y forrados, divididos en tres departamentos perfectamente distribuidos por medio de puertecillas: estas localidades son las primeras y más caras: coches ó char-á banc, de un solo departamento y de cabida de 30 personas; estos son los segundos en comodidad y precio: y Waggons ó carruages, abiertos para las gentes de menos fortuna y para las mercancías. También existe una cuarta clase para transportar animales, y no es raro ver marchar sin moverse y andar si menearse 30 ó 40 leguas un caballo, tres ó cuatro cerdos, ó un par de vacas muy serias en su furgón..............

         ..........y los viajeros entran a esperar y descansar hasta el punto de la partida en la casa de la Estación, donde suele haber tres “salles d´attente” (salas de esperar), una para los viajeros de berlina, otra para los de charc-á banc y otra para los de waggon.

 
 

“Viajes de Fray Gerundio por Francia, Bélgica, Holanda y orilla del Rhin”

 

Modesto Lafuente,   1843




Ver artículo  "Viajes por la España pintoresca". Emilia Pardo Bazán. 1905

 

 

 

 
 

D

ispusimos pasar la noche en Toledo; no había otro recurso, gracias a la combinación de los trenes, a mi parecer absurda. ¿Se concibe que existiendo cerca de Madrid, ciudad de tan singular interés arqueológico, no haya un tren que permita pasar en ella el día completo, irse allí los domingos, como se va al cine o al teatro? El primer tren sale de Madrid a las ocho y llega a Toledo a las diez y cincuenta y seis minutos de la mañana. Lo primero, pues, que nota el viajero al saltar al andén, es un apetito formidable. Sube de la estación a la fonda, siéntase a almorzar, y ya perdió hasta la una. A las cuatro y treinta, último tren para Madrid; total un viaje de siete horas para cuatro que pueden disfrutar en Toledo. Yo no entiendo de movimiento ferroviario; pero se me figura que no sería difícil de arreglarlo un poco mejor, especialmente si el tren anduviese punto más que una galera, y si invirtiese en el camino, a lo sumo, hora y tres cuartos.

               

                Emilia Pardo Bazán.    Hacia 1905

                “Viajes por la España pintoresca”

 

        

Ver artículo  Alegoria al Tren (Manuel Terrín Benavides)

 

El tren, sumada magnitud, aleja

rostro atento, perfil de ventanilla.

Disperso salta el ojo sobre arcilla,

nombres fugaces, hierros, ancha reja

 

de lluvia acribillada en la bandeja

del horizonte. Allá, tras turbia orilla,

dientes petrificados se cepilla

con agua y nieve cordillera vieja.

 

Va cruzando imperioso –fuego, prisa-

un paisaje que cambia de camisa

a lo largo de arroyos de alma virgen.

 

¿Busca el tren la aurora? Ruge el freno

y el viajero contempla – asombro pleno –

que tiene enfrente la estación de origen.

 

 

ALEGORIA DEL TREN

(Manuel Terrín Benavides)

 

 

Este Cordobés de Montoro, en cuyo pueblo

lleva su nombre una calle, Académico de la

Real Vélez de Guevara y Ecija y de la Real

y Pontificia de Lérida, Catalogado por los

expertos como el poeta y escritor más galardonado

en lengua española, con sus 1.507 Premios

Literarios y 21 libros editados, lo que le llevó  

a estar dentro del Libro Guiness de los

Records.

Afincado en Albacete desde hace 42

años, este gran escritor, viajero asiduo,

cliente y ya amigo, haciendo gala, de una

gran humildad; me escribe;

“Muchas gracias, por desear mi modesta

participación en tu blog”

Ver artículo  CASTILLA (AZORIN 1912)



...Han sonado unos persistentes toques de campana. Suben los viajeros a sus respectivos coches. Un dependiente que va en el último vagón del tren toca una trompeta; contesta con otro trompetazo otro empleado situado a la cabeza del convoy. Y el tren se pone en marcha. Poco a poco el movimiento se va acelerando. “Los objetos desaparecen como por ensalmo”. Conviene que el viajero no mire el paisaje que se desliza junto al vagón, sino a lo lejos. Si se mira a los lados “más que una cinta que forma, y se irá a la cabeza fácilmente”. Mesonero habla también de la rapidez con que desaparecen de la vista lo objetos cercanos, y dice que por esto “es conveniente fijarla en la lotananza, o, por mejor decir, no fijarla en ninguna parte”. La celeridad con que se marcha es de ocho o diez leguas por hora. “Recuerdo –escribe Mesonero- haber hecho en una hora y dos minutos la travesía desde Brujas a Gante, que son doce leguas”. En cambio, cuando Lafuente y Mesonero observaban los ferrocarriles extranjeros, ya corría un tren en Cuba, entre La Habana y Güiness. Nos habla de ese ferrocarril el desbaratado romántico don Jacinto de Salas y Quiroga, el amigo de Larra y de Espronceda, en el primer tomo de sus Viajes –dedicado a la Isla de Cuba- publicado en el citado año. Un solo viaje hacía diariamente ese tren de La Habana a Güiness; cuarenta y cuatro millas era el recorrido. “Desde luego noté menos velocidad que la que otras veces había experimentado en Inglaterra.” “Apenas andábamos –añade- cuatro leguas españolas por hora”. Al llegar Salas y Quiroga a Cuba, y al contemplar el destartalamiento de las fondas y las incomodidades de las ciudades, junto con el camino de hierro, en extraño y clamador contraste, recordó una frase de un famoso amigo suyo. “Vino naturalmente a la memoria –escribe- aquel célebre dicho de mi amigo Larra: “En esta casa se sirve el café antes que la sopa”.


JOSE MARTINEZ RUIZ “AZORÍN”
                        “Castilla” (1912)

  • D. Modesto Lafuente, periodista hunorístico e historiador (1806-1866). “La Historia de España”

  • Mesoneros Romanos “Recuerdos de viaje por Francia y Bélgica” (1841). Viajes de Fray Gerundio (1842)

  • Jacinto Salas Quiroga (1813-1849). “Viaje por las islas de Cuba, Puerto Rico y Las Antillas” (1840)



Ver artículo  ADIVINETO (Manuel Arroyo Martín)



Esa oruga metálica y sonora

que humeaba en mis años infantiles,

a las personas tragaba por miles

y ahora se nos ha vuelto insonora.

Compartida, cercana y con demora,

permitía relaciones sutiles.

Ahora nos recuerdan a misiles,

a trescientos kilómetro por hora.

Las ventanillas, ya no has de bajar,

y son más cortos, con tantos viajeros.

Era frecuente comer y fumar

y llevaban abundantes letreros;

la cabeza no habías de asomar.

Para dormir, hombros de cabeceros.

 

Manuel Arroyo Martín  (02/06/2.007)

 

Este adivineto, como lo llama su autor, fue

 escrito con motivo de la charla que impartí

en la clase de mi hijo (8 años), sobre la

historia del ferrocarril.  Este profesor y escritor

del Colegio Príncipe Felipe de Albacete

me hizo una bonita dedicatoria en su libro:

“ Ciento y la madre más noventa y nueve”

Por lo que aprovecho para darle las gracias.

 

Ver artículo  "Adiós Cordera" (Leopoldo Alas Clarin, hacia 1900)

   


Aquella paz solo se había turbado en los dias de la inauguración del ferrocarril. La primera vez que la Cordera vió pasar el tren se volvió loca. Saltó la Sebe de lo más alto del Somonte, corrió por pastos ajenos, y el terror duró muchos dias, renovándose, más o menos violenta, cada vez que la máquina asomaba por la trinchera vecina. Poco a poco se fue acostumbrando al estrépito inofensivo. Cuando llegó a convencerse de que era un peligro que pasaba, una catástrofe que amenazaba sin dar, redujo sus precauciones a ponerse en pie y mirar de frente, con la cabeza erguida, el formidable monstruo; más adelante no hacía más que mirarle, sin levantarse con antipatía y desconfianza; acabó por no mirar el tren siquiera.
    En Pinín y Rosa, la novedad del ferrocarril produjo impresiones más agradables y persistentes. Si al principio era una alegría loca, algo mezclada de miedo supersticioso, una excitación nerviosa, que los hacía irrumpir en gritos, gestos, pantomimas descabelladas, después fue un recreo pacífico, suave, renovado varias veces al día. Tardó mucho en gastarse aquella emoción de contemplar la marcha vertigionosa acompañada del viento, de la gran culebra de hierro que llevaba dentro de sí tanto ruido y tantas castas de gentes desconocidas, extrañas.


Leopoldo Alas “Clarín”. Hacia 1900

“Adiós Cordera”


Ver artículo  GREGUERIAS. (Ramón Gómez de La Serna). 1917

Hay unos perros que vemos entrar en las estaciones, mirar y volverse a marchar, como si llevasen el aviso de “tampoco ha venido en este tren” a oculta casilla de esperanza en casilla de olvido, allí en las afueras.


Ramón Gómez de la Serna

Greguerías. 1917.

Ver artículo  CASTILLA (AZORIN 1912)
Han sonado unos persistentes toques de campana. Suben los viajeros a sus respectivos coches. Un dependiente que va en el último vagón del tren toca una trompeta; contesta con otro trompetazo otro empleado situado a la cabeza del convoy. Y el tren se pone en marcha. Poco a poco el movimiento se va acelerando. “Los objetos desaparecen como por ensalmo”. Conviene que el viajero no mire el paisaje que se desliza junto al vagón   más »
Ver artículo  El tren expreso (Ramón de Campoamor, 1872)
Habiéndome robado el albedrío un amor tan infausto como el mío, ya recobrada la quietud y el seso, volvía de París en tren expreso. Y cuando estaba ajeno de cuidado, como un pobre viajero fatigado,   más »
Ver artículo  EL PARASITO DEL TREN (BLASCO IBAÑEZ)

                     El tren corría por las llanuras de La Mancha, áridas y desoladas. Las estaciones estaban a largas distancias; la locomotora extremaba su velocidad y mi coche gemía y temblaba como una vieja diligencia. Balanceábame sobre la espalda, impulsado por el terrible traqueteo; la franja de los almohadones arremolinábanse; saltaban las maletas sobre las cornisas de red; temblaban los cristales en sus alvéolos de las ventanillas, y un espantoso rechinar de hierro viejo venía de abajo. Las ruedas y frenos gruñían; pero conforme se cerraban mis ojos, encontraba yo en su ruido nuevas modulaciones, y tan pronto me creía mecido por las olas como me imaginaba que había retrocedido hasta la niñez y me arrullaba una nodriza de bronca voz.

VICENTE BLASCO IBAÑEZ

El parásito del tren”

Ver artículo  LAS ESTACIONES (AZORIN)
   

    Yo llego a la estación. ¿No sentís vosotros una simpatía profunda por las estaciones? Las estaciones en las grandes ciudades, son lo que primero despierta por las mañanas a la vida inexorable y cotidiana. Y son primero los faroles de los mozos que pasan, cruzan, giran, tornan, marchan de un lado para otro, a ras del suelo, misteriosos, diligentes, sigilosos. Y son luego las carretillas y diablas, que comienzan a chirriar y gritar. Y después, el estrépito sordo, lejano, de los coches que avanzan. Y luego la ola humana que va entrando por las anchas puertas y se desparraman, acá y allá, por la inmensa nave. Los redondos focos eléctricos, que han parpadeado toda la noche, acaban de ser apagados; suenan los silbatos agudos de las locomotoras; en el horizonte surgen los resplandores, rojizos, nacarados, violetas, áureos de la aurora. Yo he contemplado este ir y venir, este trajín ruidoso, este despertar de la energía humana. El momento de sacar nuestro billete es llegado ya.

JOSE MARTINEZ RUIZ “AZORÍN”

La ruta de D. Quijote” (1905)


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