Incorpora varias características técnicas con respecto a sus predecesores, como los frenos lineales de corriente Foucault. Además, su modularidad le permite adaptar la capacidad según los casos: entre 200 y 520 plazas, en función de la cantidad de coches y su acondicinamiento interior. En la actualidad, el desarrollo por parte de ALSTOM de componentes de tracción más ligeros y compactos, ha hecho que la motorización repartida sea compatible con la unidad articulada indeformable, aportándole, además ventajas como el aumento del peso adherente gracias al incremento de la cantidad de ejes motores (al igual que el ICE alemán, la tracción va repartida a lo largo de todo el tren); la mejora de la capacidad de desaceleración en frenado eléctrico; la redundancia de los equipos de tracción, que aumenta la fiabilidad; la utilización por los viajeros de todos los coches, incluso los coches extremos; y la composición modular de los trenes, con unidades de entre 6 y 14 coches, prácticamente sin modificación de rendimientos.
En materia de equipos de tracción, el AGV está dimensionado para arranques en fuerte rampa y en rampa media de gran longitud, y goza aquí también del diseño modular: esta modularidad permite realizar una cadena de tracción adaptada a cada tensión de catenaria o a la combinación de varias.








