Hoy el vapor, del hombre más raquítico
pone
en las manos del titán la fuerza,
y
horada el monte y los abismos salva,
y
atrás los ríos, si le estorban, echa.
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¿Por qué ya no la cruzan sobre el lomo
de
esa doble serpiente de madera
y
hierro que perfora las montañas,
que
en tajos y vorágines se cuelga
sobre
puentes sin fin y viaductos,
que
cual las patas de araña tiemblan,
los
estruendosos trenes que derraman
por do van el progreso y la riqueza?
José Zorrilla
Gnomos y mujeres, 1886








